Mariel Iribe Zenil
Luz, color y movimiento son los elementos que hacen girar el engranaje de “Expresión de Fuego”, libro al que Fernando Carrera (Guadalajara, Jalisco, 1983), ha dedicado más de seis años, y que será publicado en agosto por Mantis Editores.
Con este libro, el poeta jalisciense recibió mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 2006.
En las cuatro secciones de “Expresión de Fuego”, Carrera permanece en un estado de búsqueda constante, intentando mostrar cómo el hombre experimenta con el lenguaje y, por eso, para comprender el universo, lo nombra.
Pero para Fernando, antes que cualquier intento de expresión literaria, existe la literatura como una necesidad primaria, por lo que disfruta más que nada la lectura.
“Desde los 16 años leer se volvió algo muy importante: puedo vivir sin escribir, pero no sin leer. Leyendo he tenido grandes encuentros con la poesía, y el primero fue al leer la obra de Juan Rulfo; fue un encuentro frontal con la poesía.
“Además hay otro libro que me marcó: “En las Manos la Niebla”, de Jorge Souza; también Octavio Paz me sigue sorprendiendo, me apasiona bastante; y Sor Juana fue fundamental”, compartió Carrera, ganador del Certamen de Poesía Letrario, organizado por la Universidad de Jalisco.
Ahora, como parte de su nueva búsqueda, que intenta captar con instinto fotográfico una serie de instantes, su libro tratará de hablar por sí solo sobre su poesía.
“La poesía llega cuando se necesita, y se busca cuando se necesita. En este libro hay instantes, momentos, se mueve en el mundo de las ideas y las emociones. En este libro busco que la estructura refleje lo más fielmente posible el fondo”.
Una infancia con libros
Diversas expresiones artísticas como el canto, la pintura y la literatura fueron parte del ambiente en el que el que Fernando Carrera creció y en el que ha decidido seguir su camino.
“Soy hijo de lectores. Siempre vi a mi padre leyendo y eso despertó en mí una gran curiosidad por el mundo de las letras, que de muy pequeño no comprendía. Estuve rodeado de libros y de arte en general, por eso me volví curioso en este aspecto. Pero uno nunca sabe por qué elige la poesía para expresarse, o la escultura, eso nunca lo vamos a saber”.
Y la curiosidad, aunada a la paciencia de sus padres, hizo que decidiera, alejado del mundo de los talleres literarios, explorar la vida y el trabajo de los grandes escritores y poetas.
“Creo que debo mucho a que siempre tuve el tiempo de mi madre, que me explicaba con calma las cosas, no sólo cuando hablábamos de literatura, sino en todos los aspectos de la vida; y ella hablaba con la razón por delante para no confundirme.
“Y así fue como empecé a leer a los clásicos de la literatura como Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, Shakespeare, y otros poetas, que fueron y siguen siendo una revelación dentro de la poesía”.
Expresión de Fuego
Fernando Carrera ha tratado de llevar sus ideas, más allá de la técnica, a un plano donde la estructura y el ritmo poético puedan expresar, con profundidad y exactitud, que para él el tiempo es la única certeza.
“Bueno, yo empecé a trabajar en el libro desde hace más de seis años, después decidí meterlo a concurso y recibí mención. Ahora sólo espero que se publique, va a salir el mes que entra en Mantis Editores, que dirige el poeta Luis Armenta. Es una gran editorial y estoy muy contento de que por fin ya se pueda publicar; han sido varios años de trabajo, pero también me ha costado poder expresar mi idea del tiempo como única certeza. Esto algunas veces resulta complicado”.
Expresión de Fuego se divide en cuatro apartados, El color se mueve, Curvatura del Silencio, Población de lo extinguido y Los ojos del universo.
“En El color se mueve siempre se está hablando del presente. Es una reflexión a través de la contemplación, es decir, parte de que el hombre entiende lo que ve, y desarrolla el lenguaje para comprender lo que lo rodea, pero a la vez para comprenderse a sí mismo”.
II
El movimiento es la única certeza
¿Cuántos alfabetos perdidos
En este viaje sin regreso?
¿De cuánta oscuridad se vale el vértigo?
a nuestro ojo sólo llega el pasado
pero qué importa
si nos cubre el azul
respiramos el verde
el amarillo omnipresente nos piensa
El color se mueve
el abanico de luz se abre
y llena de belleza nuestra ignorancia
(Al tiempo le miramos la nuca)
“El siguiente capítulo se llama Curvatura del silencio, y ahí se conservan los mismos elementos, pero lo abstracto es más fuerte, con el fin de llevar la expresión a un punto de transformación plena”.
MUTACIÓN
Diariamente me fugo
hacia la nada
un grito de luz
origen de herrumbre
el aire es un cristal rojo
difuminado entre dos lunas
(dos manos que se estiran)
“Población de lo extinguido habla sobre todo lo que se ha ido viviendo, momentos que están en el pasado y construyen el presente. El poeta es memorioso, está hecho de memoria”.
“Pero en Los ojos del universo van a encontrar a la mujer, el erotismo, el movimiento como un juego violento, porque el movimiento es la única certeza, lo único que sabemos que realmente existe”.
El movimiento se ha convertido en la única consigna
es el edicto que el agua imita del fuego
-los ojos del universo miran fijamente la herida que danza-
el fruto cae como cayeron cien soles en la memoria del relámpago
Cae el fruto hasta la lengua que ya no puede pronunciar
Las palabras –vocablos inútiles- como planetas muertos
se acumulan en la saliva
que en su lago discurrir traza territorios y sentencias
destinadas a secarse
Así, observando cada uno de los elementos que componen al universo, Fernando Carrera, intenta crear un lenguaje que pueda nombrar el pasado, y al nombrarlo traerlo de vuelta para vivirlo y poder disfrutarlo.

Hola, qué tal. Te envío un saludo cariñoso y te agradezco que tengas el nombre de un libro mìo en tu espacio.
Un abrazo