Sobre la colección del Ayuntamiento, “Palabras del Humaya” (nueva época), Ulises Cisneros, conductor de “Las Alas del Caballo” (Radio UAS), comenta lo siguiente:

| Palabras del Humaya |
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La reciente compilación en junio de tres nuevos títulos de la colección “Palabras del Humaya”, promovida por el Ayuntamiento de Culiacán a través de su Instituto Municipal de Cultura, refrenda la importancia que para el ámbito literario de Sinaloa tiene dicho espacio editorial en la difusión de las obras de nuestros escritores. Los ensayos del libro “Defensa de la demora”, de Frank Meza; los cuentos de Everardo Mendoza en “Otra vez el silencio” y la antología de crónicas, “La letra en la mirada”, completan 24 publicaciones al hilo, caracterizadas por su calidad literaria y un exhaustivo trabajo de criterio editorial que no agota la posibilidades de incluir otras obras propuestas, debido al interés de los escritores de sumarse a la colección. Bajo la advertencia de que “los libros hay que releerlos tan pausada y cautelosamente como fueron escritos”, Frank Meza despliega en nueve ensayos una amplia reflexión sobre el ejercicio de la lectura en “Defensa de la demora”. Para el caso, acude a los poemas de Eduardo Lizalde, Francisco Hernández y Gilberto Owen y al Diccionario Crítico de la Literatura Mexicana (1955-2005), entre otros textos, para bordar sobre la necesidad de la demora en el proceso de creación y análisis literario, la inevitable distancia que se establece entre lo leído y las cavilaciones al respecto del lector. Esta obligatoriedad de pausas que estimula “edificar la capacidad de asombro”. Agudo y disciplinado lector, Frank Meza es un joven poeta y ensayista que hace de su pasión por la lectura un ejercicio de trabajo. Coordinador general del programa “Sinaloa, un estado de lectores” en el Instituto Sinaloense de Cultura, desde hace unos años ha porfiado en el cometido de fomentar el gusto y hábito de leer entre los niños y jóvenes. La experiencia obtenida en las decenas de círculos de lectura y talleres que promueve en los diversos niveles educativos le permiten establecer sólidas conclusiones respecto a cómo llegar a nuevos públicos lectores que, ante el entorno cibernético, obvian tomar los libros y ejercer la imaginación que da el pensamiento. Tanto por su valor empírico como por su continua investigación sobre el proceso de leer, Meza conjuga una visión que deviene en la analogía de considerar al crítico literario como un “cartógrafo de archipiélagos al que le interesan tanto los litorales de la isla como el mensaje de humo proveniente de tierra adentro”, la certeza del contacto entre el autor y el lector. Eso mismo le permite afirmar sin ambages que los seres humanos somos de algún modo, predeterminados por los libros. Huelga el ejemplo de las obras religiosas, La Biblia o El Corán, y de toda aquella obra que haya transformado por su conmoción interna el pensamiento de cualquier persona. Renglón aparte, los siete cuentos que forman el libro “Otra vez el silencio” de Everardo Mendoza recrean el habla cotidiana de nuestra gente. Sorprendería que el maestro, doctor en lingüística y uno de nuestros más avezados investigadores filológicos, se aventurase por la recreación del léxico popular en unas tramas narrativas. La sospechosa sencillez que se distingue como el tono común de los textos es en realidad el mayor mérito de estas obras. En ello, Everardo es un profundo conocedor. Durante años se ha dedicado a la investigación lingüística y se ha especializado en rastrear el uso del español en el Norte de México y, en particular, en Sinaloa, siguiendo la pista de los arcaísmos novohispanos que, sin embargo, son de uso común en numerosos grupos de hablantes, como anarcarse y repecharse, entre otros que saltan a la vista en sus cuentos. En especial, el cuento de “Los chirrines” es de una semejanza estructural y fonética a la del corrido norteño, “Un puño de tierra” y, bajo tal referente, relata con las palabras de la gente común el sentido trágico de las coplas que se funde en la síntesis de la historia que se cuenta de Bernabé Serrano. Miembro del Seminario de Cultura Mexicana, del Sistema Nacional de Investigadores y de la Academia Mexicana de la Lengua, la trayectoria profesional y académica de Everardo es de una gran consistencia. Su gusto por el cuento proviene desde su adolescencia, y prueba de ello son las tres publicaciones que anteceden a “Otra vez el silencio”. Por otra parte, “La letra en la mirada” es una antología de crónicas de 12 autores: Miguel Tapia Alcaraz, Mariel Iribe Zenil, Eduardo Ruiz Sosa, Irad Nieto, Óscar Paul Castro, Jesús Manuel Rodelo, Ricardo Baldor, José Alfredo Beltrán, Nelly Sánchez y Elizabeth, Javier y Eduardo Valdez. A partir de la ficción o de la realidad misma, los textos que componen este libro refieren la pluralidad de miradas de nuestros escritores sobre los sucesos que nos acalambran o nos dejan desapercibidos. Cinco de ellos son periodistas y el resto, ensayistas, poetas y narradores. La conjugación de sus obras nos refiere el nervio tenso de la realidad que sacude, la angustia de vivir, el descalabro de las ilusiones y el aliento de la esperanza a pesar de todas las calamidades. Voces diversas, miradas distintas, la antología es una muestra del ejercicio crítico que prevalece en el género de la crónica, aun cuando sus pasajes vayan de la literatura al periodismo, de lo lato a lo inmediato, y viceversa. Cada uno de sus autores se ha curtido en la tarea de escribir y, con frecuencia, leemos sus textos en revistas, libros o periódicos. El acierto que se tuvo en reunirlos demuestra la pujanza de la escritura en Sinaloa. Bajo la dirección de Papik Ramírez en el Instituto Municipal de Cultura Culiacán, el trabajo editorial de Maritza López y el diseño de Alejandro Mojica, la colección “Palabras del Humaya” se fortalece con estas nuevas ediciones. La expectativa de los escritores sinaloenses de incluir sus obras en ella es una certidumbre por parte de la representación institucional. El reconocimiento expreso al Ayuntamiento de Culiacán por este mérito es consecuente. |
